lunes, 11 de junio de 2012

Mi Aportación al Belén


Estas navidades una compañera me pidió el favor de que le hiciera un disfraz de oveja a su hija de 4 años. Por aquel entonces yo aún no me había leído ni las instrucciones de la máquina de coser, pero me dio penica por la chiquilla y le eché valor.



Al parecer la niña no quería un disfraz de oveja como los que venden en los chinos, y que todos sus compañeros vestían para la ocasión. Así que entre algunas compañeras diseñamos el disfraz.



Básicamente se componía de tres piezas: Un cuerpo en forma de vestido con forma acampanada, una cinta con apliques para la cabeza y unos calentadores para combinar con unas botas marrones.

Para la cinta utilicé fieltro rosa para la piel y la misma tela de borreguito para el resto. Las botas las tuve que pedir con pocos días de antelación para que el calentador se ajustase y no se le cayeran al suelo al andar. Por último quise meterle un detalle y le añadí una cola al cuerpo.

El reto estuvo en coser con mi máquina una tela tan indómita. Por suerte me di cuenta de las maravillosas ventajas de utilizar la cinta de carrocero cuando nada funcionaba ya. Salvada por los pelos.

Niña feliz, madre contenta y prueba superada.

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